"No es la especie la más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino aquella que mejor se adapte al cambio" Charles Darwin.

Objetivos:
Dar a conocer cuáles son las pruebas que nos orientan que existió la evolución de las especies.

Explicar el origen y la evolución de una de las especies más sorprendente que hay en nuestro planeta.  

 La evolución, es un proceso que se produce cuando las características hereditarias de una especie o población varían con el paso del tiempo, teniendo como principal mecanismo la selección natural propuesta por Charles Darwin.
Hay muchas pruebas de la evolución de la vida abrumadas en la tierra. Por ejemplo;   
·         El registro fósil.
·         Estructuras vestigiales.
·         Estructuras homologas.
·         Cría selectiva
·         Comparación de ADN.
·         Cambios observables.
·         Pruebas embriológicas.

Para entender mejor qué es la evolución y cómo sucedió, hablaré de uno de los animales más impresionantes que vivieron en la tierra y ahora en el agua, son los cetáceos.
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ORIGEN Y EVOLUCION DE LOS CETÁCEOS
En esta sección le estaré hablando de la evolución de uno de los cientos de animales más sorprendente que habitan en nuestro planeta; es decir, los cetáceos. Es muy interesante, pues hoy te voy a explicar y vas aprender de donde se originaron los cetáceos. ¡Cómo es que de los cetáceos vienen del agua hacia la tierra y de la tierra hacia el agua!!Esta historia que le explicaré, la podríamos llamar "la historia se repite", en algunos grupos de ser vivo se aventuran hacia nuevos ambientes buscando alimento. muchos de estos fenómenos pueden ser producidos debidos a los cambios climáticos o geológicos más o menos drásticos. El primero de estos cambios es el que realizan los vertebrados del medio acuático al aéreo, o el paso del agua a la tierra. Todos sabemos que ambos medios son fluidos, sin embargo, el agua es más densa y viscosa que el aire y tiene un calor específico

mayor. Además, el agua absorbe la luz más rápidamente que el aire y tiene un índice de refracción más alto. Los mamíferos terrestres vivieron y viven rodeados de un ambiente aéreo. En consecuencia, el plan estructural de los vertebrados que viven en el medio acuático es diferente al de los que viven en el medio terrestre, es decir aéreo, porque dicho plan se ha enfrentado a dos medios diferentes, de lo que han resultado adaptaciones anatómicas y fisiológicas también diferentes. Con el nombre de mamíferos marina normalmente a tres grupos de la clase Mammalia que desarrollan su ciclo de vida en los océanos. Entre ellos se encuentra el grupo de las “vacas marinas” o dugongos y manatíes, poco frecuentes en nuestra cotidianidad, excepto en su versión mítica de sirenas, seres mitológicos que atraían con su canto hacia el desastre a todos aquellos que las escuchaban. Antiguamente se les representaba como mujeres con cola de pez, que era la imagen que los marinos se hacían al ver a los manatíes amamantando a sus crías. Este grupo de mamíferos marinos fue por lo tanto bautizado como el orden de los Sirenios.    Un grupo mucho más conocido es el de los lobos marinos y focas, aunque en la actualidad se piensa que no son un grupo natural, sino que más bien son descendientes de diferentes linajes del orden de los carnívoros, a pesar de que, a primera vista, parezcan un grupo único por su grado de adaptación al medio acuático. El tercer grupo y el que muestra mayor transformación para la vida acuática es el que incluye a las ballenas y delfines, así como a las orcas, los cachalotes y a los menos conocidos zifios, hiperodontes y mesoplodontes; estos últimos son organismos de buen tamaño y de vida completamente alejada de la costa. Todos ellos son mamíferos del grupo de los cetáceos, de cuyo origen y evolución trata este artículo.    Los cetáceos han perdido casi por completo la característica más evidente de los mamíferos: el pelo, aunque conservan otras que pudieran causar confusión con los peces, tal como su forma de “torpedo”. Por lo tanto es aún más difícil aceptar o comprender que las ballenas y delfines tengan su origen en los mamíferos terrestres y no en algún tipo de pez o reptil marino del pasado geológico.Resulta inquietante descubrir que todavía hay autores que apoyan ciertas hipótesis sobre el origen de los cetáceos, que anteriormente ya habían sido rechazadas por su inoperancia teórica y por su carencia de pruebas. Un ejemplo de ello lo es el planteamiento de que los cetáceos se originaron a partir de reptiles marinos del Mesozoico, como el Ictiosaurio. Esta hipótesis, seguramente proviene de la dificultad que existe para visualizar la manera en que los vertebrados han cambiado de medio. Sin embargo, si se estudian cuidadosamente, las numerosas ocasiones en que esto ha ocurrido, se podrá entender que mamíferos placentados, tan claramente derivados de los mamíferos terrestres, no pudieron tener su origen en tipos reptilianos, directamente y de manera independiente al resto de los mamíferos. Esta apreciación no se funda sólo en la imagen o semejanza superficial (que sí existe entre los ictiosaurios y los cetáceos), sino que se basa en múltiples criterios de analogías y homologías que van desde la genética hasta la paleontología y que apuntan hacia la relación entre los cetáceos y algunos mamíferos terrestres.   En cuanto al origen de los cetáceos, quizá uno de los problemas que más nos cuesta trabajo aceptar, es el referente a la incursión de los mamíferos al medio acuático, posiblemente porque se sabe que este grupo de vertebrados tuvo su origen en un grupo de reptiles terrestres primitivos denominados terápsidos, hace aproximadamente unos 200 millones de años.


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Por lo tanto, es importante dar a conocer la manera en que los mamíferos se adaptaron al mar, a través de transformaciones muy espectaculares, lo que convierte a los cetáceos en uno de los órdenes más extraños dentro de los mamíferos. Los cetáceos han sufrido estas adaptaciones estructurales y funcionales a niveles increíbles y tan impresionantes, que, si nos comparamos con ellos, en cuanto a nuestros esfuerzos por bucear, y aun considerando nuestra sofisticada tecnología, resulta desproporcionada la enorme ventaja en capacidad de inmersión y movilidad que ellos presentan.

 Por otro lado, hay que destacar que los cetáceos no son el único grupo de vertebrados que ha cambiado o este cambiando hacia el medio marino, ya que los mamíferos han conquistado el agua al menos por tres caminos independientes. Evolutivamente hablando, el paso de los vertebrados del medio acuático al terrestre durante el periodo Devónico (hace 400 millones de años), significó varios cambios en su anatomía y su fisiología, como respuesta a un medio distinto. Los cambios más importantes radican en la formación de extremidades, con lo que resuelven el problema del peso fuera del agua; las modificaciones en la columna vertebral, con lo que se ayudan a enfrentar la gravedad; la formación del esternón y de la caja torácica cerrada, para sostener los órganos en su lugar y, por último, las adaptaciones de los órganos de los sentidos, como el oído y la vista. Entre los cambios anteriores no figuran los pulmones, pues contrariamente a lo que se pudiera pensar, ya se habían formado en un grupo de peces primitivos y sólo se hicieron más complejos en los primeros anfibios, al mismo tiempo que las vías respiratorias superiores. De esta manera, las homologías entre los elementos óseos de las extremidades de los peces ancestrales (crosopterigios-ripidistios) y los primeros anfibios conocidos son relativamente claras, lo que también sucede, en general, con los elementos óseos del cráneo. Otra semejanza importante, se puede encontrar en la estructura de los dientes, pues ambos grupos muestran un modelo complejo denominado “laberintodonto”. Finalmente también es parecida la posición de las narinas internas y externas.Todo lo anterior documenta, de forma satisfactoria, la transición agua-tierra, lo que representó un evento evolutivo de primera magnitud y se consolidó a través de los reptiles, cuando éstos lograron su independencia reproductiva fuera del agua. Posteriormente la diversificación de los vertebrados terrestres fue de tal envergadura, que abarcaron todas las variantes posibles: voladores, excavadores, corredores y trepadores. Pero no quedó ahí la diversificación, como veremos más adelante.
EL PASO DE LA TIERRA AL AGUA
El segundo gran cambio de ambiente que sufren los vertebrados, lo protagonizan los tetrápodos. Es un suceso menos conocido y se centra en la tendencia a ocupar también el medio acuático en el curso de la radiación adaptativa de todos ellos.
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Tomemos algunos ejemplos. Los propios anfibios de la era Paleozoica, como los lepospondilos, que incluyeron dos órdenes acuáticos: a. El de los anfibios antracosaurios, de hábitos terrestres, en los que la familia de los embolomeros se especializó secundariamente para vivir y explotar recursos acuáticos. b. El de los laberintodontos, donde el orden de los temnospondilos también fue acuático. De los anfibios actuales, sabemos que los caudados, como las salamandras y los tritones, tienen fases definitivamente acuáticas cuando son adultos, y, aunque conservan las branquias de la larva, adquieren también branquias externas, con las que complementan a las primeras. Este es un fenómeno espectacular al que se le ha llamado Neotenia y nos muestra la manera en la que se dieron ciertos “saltos” evolutivos; en este caso la recolonización del medio acuático. Más aún, en el caso de los Anura o ranas, existe una especie marina, Rana cancrivora, la cual pasa parte de su vida en el mar, alimentándose. Su adaptación fisiológica para tolerar la alta concentración de sal del agua de mar, consiste en el uso de la urea como osmo-regulador. Además, la alta concentración de iones en su medio interno, es menor que la conocida en los condrictios o tiburones. La tendencia a incursionar en el medio acuático es más conocida en los reptiles y en las aves. Los cocodrilos, las tortugas dulceacuícolas y marinas y las serpientes marinas del genero Pelamys, son buenos ejemplos de los primeros, junto con las formas fósiles menos conocidas de: notosaurios, plesiosaurios, placodontos e ictiosaurios, que constituyeron faunas marinas enteras que dominaron en el Mesozoico, al mismo tiempo que los dinosaurios en tierra firme. Como ejemplos de algunas de las numerosas especies de aves, con adaptaciones anatómicas y fisiológicas para el agua, podemos mencionar a los pingüinos, albatroces, petreles, cormoranes, pelícanos, fragatas, gaviotas, patos, gansos y cisnes, junto con los géneros fósiles de Ichthyornis y Hesperornis.
ORIGEN DE LOS CETÁCEOS
Al respecto, los especialistas han planteado dos preguntas básicas: ¿de qué grupo de mamíferos ancestrales provienen los Cetácea? y, si los dos subórdenes actuales, Odontoceti y Myisticeti, tienen un mismo origen.
Por otro lado, la afinidad con el orden de los carnívoros, se sitúa en torno a características como los hábitos comunes de alimentación, la dentadura heterodonta de tipo carnívoro en los fósiles de algunos de los cetáceos más antiguos o arqueocetos de la familia Protocetidae y la estructura del diafragma en ambos, siendo en conjunto un grupo de afinidades con menor fuerza que las que existen con los ungulados, pero digno de tenerse en cuenta.  En cuanto a la afinidad con el tronco de los ungulados, se ha señalado que, tanto en ellos como en los cetáceos, la cópula es de muy corta duración, el pene carece de hueso, la estructura de los cuerpos cavernosos es muy similar, el estómago se divide en tres o cuatro compartimientos y, sobre todo, destaca el hecho de que las proteínas séricas tienen una afinidad de 11%; esta cifra es alta en comparación con cualquier otro orden de mamíferos. Un elemento más a tomar en consideración es la presencia de fructosa en el líquido amniótico de ambos.   
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tetràpidos 

   Como es obvio que los cetáceos no provienen de los ungulados o carnívoros de hoy en día, sino que tienen relación, o comparten caracteres entre sí y con el grupo fósil de los ancestros de los ungulados, carnívoros y arqueocetos, resulta lógico señalar que el ancestro de los cetáceos se encuentra en algún “punto” entre el origen de los otros dos órdenes. Tal suposición se ve reforzada por el surgimiento de diversos fósiles que parecen confirmar esta mezcla de caracteres ungulado-carnívoro-cetáceo y que conforman un grupo de organismos que se reunieron en algún momento, ya sea en los protoungulados o en los arqueocetos. Así, se han reinterpretado fósiles como Ichtyolestes y Gandakasia, clasificados en principio como protoungulados de la familia Mesonichidae, pero que actualmente se les cataloga como arqueocetos o cetáceos verdaderos, pertenecientes a la familia Protocetidae, es decir, cetáceos primitivos.

Referencias


CAMPS, 3. M. (30 de Septiembre de 2015). Obtenido de All you need is biology: https://allyouneedisbiology.wordpress.com/2015/09/30/evolucion-cetaceos/
Forssmann, A. (4 de Octubre de 2017). National Geographic . Obtenido de Esta fue la última comida de un ictiosaurio hace 200 millones años: https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/esta-fue-ultima-comida-ictiosaurio-hace-200-millones-anos_11946





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